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sábado, 28 de agosto de 2010

Introducción





Este blog está dedicado a las mujeres ilustres que en el mundo han sido por haber destacado por su obra personal en cualquier campo de la actividad humana: literaria, artística, científica, filosófica, etc., en la que han sobresalido a lo largo de los siglos, a pesar del ostracismo y las dificultades inherentes a su condición femenina que les supuso siempre una traba a su inteligencia y realización personal, venciendo a pesar de ello, con su esfuerzo, constancia, talento e iniciativa los muchos obstáculos que encontraron en su camino en pos de la consecución de un sueño, de una vocación irrenunciable, del ejercicio de su inteligencia y talento creador. Estas mujeres excepcionales han tenido a lo largo de la historia, muchos rostros que personificaban la lucha denodada para vencer los prejuicios con los que la sociedad machista les quería encerrar en el corsé de lo llamado típicamente "femenino", para entrar en el mundo reservado al hombre en el que poder desarrollar sus dones, talentos y capacidades, muchas veces superiores a los de los hombres que las rodeaban y que las consideraban inferiores.

Esta lucha ha sido constante, dura e infatigable y aún no ha llegado a su fin, y hay muchos ejemplos en la sociedad contemporánea, incluso en pleno siglo XX que los demuestran.

Empezando por una figura española, escritora, nacida en la preguerra en provincias, con todo lo que eso significaba entonces, como fue Carmen Martín Gaite, excepcional mujer que tuvo que luchar siempre para reivindicar su propia talento narrativo al lado de otro genial escritor, su marido, Rafael Sánchez-Ferlosio, al que parecía eclipsar, y fallecida no hace muchos años, pero que en su figura de mujer contemporánea se ven todos los elementos de la lucha de la mujer ilustre para ser reconocida en toda su valía, en toda su grandeza.

Nota.- La imagen que ilustra este comentario es el cuadro de Renoir, Mujer leyendo, de 1874.

Carmen Martín Gaite


por Ana Alejandre

Nacida el 8 de diciembre de 1925, en Salamanca. Sus estudios oficiales fueron tardíos, porque sus padres decidieron no enviarla a la escuela y educarla en casa. Cuando comenzó la Guerra Civil, su hermana comenzó a estudiar en el Instituto Escuela de Madrid, pero Carmen quedó en casa por motivo de la guerra. En plena contienda su hermano fue fusilado, hecho terrible que la traumatizó.

Carmen curso los estudios de Bachillerato en el Instituto Femenino de su ciudad natal y, más tarde, cursó Filología Románica en la Universidad de Salamanca y, posteriormente, se doctoró en Madrid, con la tesis que fue publicada en 1992, titulada
“Usos amorosos del siglo XVIII en España”.

Ya en la Universidad colaboró en la revista Trabajos y días, en la que publicó sus primeros poemas y también colaboró en obras teatrales, representadas por el teatro universitario.

En 1946 obtuvo una beca universitaria y se trasladó a Portugal, donde estudió en la Universidad de Coimbra y también visitó las ciudades lusitanas de Lisboa y Oporto.

En 1950 se trasladó a vivir a Madrid, ciudad en la que se doctoró y se casó con el escritor Rafael Sánchez Ferlosio, en 1954, con quien tuvo su primer hijo, Miguel, que en mayo del año siguiente falleció a causa de la meningitis.. Posteriormente, en 1956, nació su segunda hija, Marta, fallecida en 1984.

En 1955 obtuvo el premio Café Gijón por su novela
El balneario, que fue la obra que la lanzó a la fama literaria en aquella época difícil de posguerra. Fue considerada una de las principales figuras literarias de la generación de la posguerra civil española, al lado de escritores de la talla de Ignacio Aldecoa y Rafael Sánchez Ferlosio, su marido. En 1957 obtiene el premio Nadal por su novela Entre Visillos que la consolida como una figura más importante de la literatura española de la época. Más tarde, por su obra El cuarto de atrás, recibió, en 1978 ,el Premio Nacional de Literatura.

Su obra es muy extensa y comprende novela, relatos, poesía y teatro, pero además también ejerció de articulista en los primeros tiempos de
Diario 16. Además, ejerció la crítica literaria y también colaboró en los guiones de diferentes programas de televisión de mucha audiencia en la década de los ochenta, como son los de Santa Teresa de Jesus (1982) Celia (1989), esta última basada en el personaje creado por la escritora madrileñaElena Fortún (1886-1952).

Con su obra
Caperucita en Manhattan, en 1991, vuelve a retomar la escritura de ficción. Posteriormente, obtuvo dos grandes éxitos de crítica y público con sus novelas Lo raro es vivir (1997) Irse de casa (1998).

Hay que destacar también que Carmen Martin Gaite tuvo una gran dedicación profesional a la traducción y escribió catorce obras de ensayo. Esto demuestra la gran capacidad de esta escritora, no sólo narrativa y poética, sino la de una intelectual comprometida con su época, por lo que ningún género literario la dejaba indiferente.

A causa del cáncer que le fue diagnosticado, falleció en Madrid, el 23 de julio de 2000.



Copyright 2010. Todos los derechos reservados

Bibliografía y premios de Carmen Martín Gaite


BIBLIOGRAFÍA

Relatos:


Un día de libertad, 1953.
Cuentos completos. Madrid: Alianza, 1978.
El castillo de las tres murallas. Barcelona: Lumen S.A., 1981.
El pastel del diablo. Barcelona: Lumen S.A., 1985.
Dos relatos fantásticos. Barcelona: Lumen S.A., 1986.
Cuentos completos y un monólogo. Barcelona: Anagrama-Destino, 1994.
De su ventana a la mía. Cuento. En: Madres e hijas. Freixas, Laura (ed.) . Barcelona: Anagrama, 1996.

Poesía:
A rachas, 1976.

Ensayo:

El proceso de Macanaz. Historia de un empapelamien. Barcelona: Anagrama, 1970.
Usos amorosos del dieciocho en España. Madrid: Siglo XXI de España Editores S. A., 1972.
Ocho siglos de poesía gallega. Madrid: Alianza, 1972.
La búsqueda de interlocutor y otras busquedas. Madrid: Nostromo, 1973.
Macanaz, otro paciente de la Inquisición. Madrid: Taurus, S.A. de Ediciones-Grupo Santillana, 1975.
El conde de Guadalhorce, su época y su labor, 1977.
El reinado Witiza. Barcelona: Destino, 1982.
El cuento de nunca acabar. Madrid: Trieste, 1983.
Desde la ventana. Madrid: Espasa Calpé, 1987.
Usos amoros de la postguerra española. Barcelona: Anagrama, 1987.
Agua pasada. Barcelona: Anagrama, 1993.
Esperando el porvenir: Homenaje a Ignacio Aldecoa. Madrid: Siruela, 1994.
Cuéntame. Madrid: Espasa Calpé, 1999.
Cartas de amor de la monja portuguesa Mariana Alco. Barcelona: Círculo de Lectores, 2000.

Novela:

El Balneario. Madrid: Afrodisio Aguado, 1955.
Entre visillos. Barcelona: Destino, 1958.
Las ataduras. Barcelona: Destino, 1960.
Ritmo lento. Barcelona: Seix Barral, 1963.
Retahílas. Barcelona: Destino, 1974.
Fragmentos de interior. Barcelona: Destino, 1976.
El cuarto de atrás. Barcelona: Destino, 1978.
Caperucita en Manhattan. Madrid: Siruela, 1990.
Nubosidad variable. Barcelona: Anagrama, 1992.
La reina de las nieves. Barcelona: Anagrama, 1994.
Lo raro es vivir. Barcelona: Anagrama, 1997.
Irse de casa. Barcelona: Anagrama, 1998.

Teatro:

La hermana pequeña. Barcelona: Anagrama, 1999.

PREMIOS

Premio Café Gijón en 1954
Premio Nadal en 1957
Premio Nacional de Literatura en 1978
Premio Nacional de literatura infantil y juvenil en 1984.
Premio Anagrama en 1987
Libro de Oro de los libreros españoles, en 1987
Premio Príncipe de Asturias de las Letras Españolas, en 1988
Premio Acebo de Honor, en 1988
Premio Castilla y León de las Letras, en 1992
Finalista del Premio Nacional de Narrativa, en 1992
Premio Nacional de las Letras, en 1994
Premio Miguel Delibes, en 1994
Pluma de Plata del Círculo de la Escritura, en 1999
Premio de traducción Ángel Crespo, de la Associació Collegial d'Escriptors de Catalunya, en el año 2000


ENLACES

http://www.escritoras.com/escritoras/escritora.php?i=136

http://www.ucm.es/info/especulo/cmgaite/cmg_inde.htm

http://www.lacentral.com/recorridos?idr=24309

http://www.escritorasypensadoras.com/fichatecnica.php/100

http://www.fundacionprincipedeasturias.org/premios/1988/carmen-martin-gaite-y-jose-ngel-valente/

http://www.ucm.es/info/especulo/cmgaite/a_paatz1.htm

http://cvc.cervantes.es/literatura/aispi/pdf/18/18_035.pdf

http://www.geocities.com/carmenmartingaite/


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Nubosidad variable, de Carmen Martín Gaite

Lectura comentada

Nubosidad variable
Carmen Martin Gaite
Anagrama
por Ana Alejandre

Esta novela, considerada por muchos, la obra maestra de esta extraordinaria escritora, es una muy lograda variante del género epistolar, lo que consigue su autora con el diario de Sofía y las cartas de Mariana, como recurso estilístico y narrativo de gran eficacia para contar el universo femenino de estas dos mujeres, amigas desde la infancia y separadas por el tiempo y el destino de cada una de ellas... Ambas se enfrentan a dos tipos de vida completamente distintos: Sofía Montalvo vive en su papel tradicional de madre de familia y Mariana León, a su vez, vive entregada a su profesión de afamada psiquiatra. Ambas mujeres, pues, son las dos caras de una misma moneda, el anverso y el reverso, que tratan de dilucidar la condición femenina vista desde dos puntos de vista que cada uno de dichos personajes representan.

En la trama argumental, después de una larga separación de treinta años, ambas mujeres vuelven a reencontrarse y, a partir de ese momento, a través de la correspondencia que se cruzan y del diario de Sofía, las dos mujeres van exponiendo sus cuitas, lo que les ha sucedido durante tantos largos años de separación y también rememoran los años de infancia que las unieron en una amistad que sobrevive al tiempo y a la distancia. Esas mutuas confesiones y a través del diario de Sofía, se va viendo la personalidad de ambas y su forma peculiar de encararse a los problemas que tienen en sus respectivas vidas, pero lo hacen con una nota en común que es la afición a la escritura y el gozo de haberse reencontrado y haber rescatado del olvido su siempre sincera amistad.

La novela comienza en el reencuentro de las dos amigas y, a partir de ese momento, la narración transcurre por las líneas paralelas que suponen la correspondencia y el diario que sirven de vehículo transmisor, además de técnica narrativa, para que se vayan explicando los hechos con el punto de vista subjetivo de sus protagonistas que no sólo narran, sino que también analizan y explican sus sentimientos, reflexiones y , en suma, toman el doble papel de sujeto protagonista de la narración y del propio narrador en sí, lo que acerca mucho más al lector la historia. Cada una de las protagonistas de esta novela tiene el doble papel de interlocutor de la otra y de narrador a la vez, como en un juego de espejos que multiplican en infinidad de imágenes ambas protagonistas femeninas y revelan la personalidad de cada una de ellas, los entresijos psicológicos y los recovecos que cada ser humano tiene para llegar a la verdad profunda de su propio yo.

Carmen Martín Gaite ha utilizado en esta obra como recurso literario algo que siempre le había obsesionado: la busca del interlocutor válido. Es por ello que en
Nubosidad variable el interlocutor deseado y deseable para todo escritor que es un comunicador en esencia, es no sólo el lector, sino los dos personajes centrales de la novela que actúan como espejo e imagen, al mismo tiempo, el uno del otro. Sin embargo, lo más curioso de esta historia es que los mensajes que ambas escriben, pensando la una en la otra, jamás se los envían, ya que sólo el hecho de escribirlos parece su

En las ocho cartas escritas por Mariana, fechadas sólo las tres primeras, se va notando el paulatino cambio de la naturaleza de cada texto escrito ya que pasan a ser, de meras cartas, a confesiones íntimas de una mujer desdoblada en dos y en perpetua contradicción: la psiquiatra famosa (doctora León Jeckyll/León, como afirma en un momento de la narración) y la mujer y sus necesidades íntimas; y esa transformación de carta a diario íntimo lo pone de manifiesto la propia autora de esta novela, al decir en un momento narrativo que dichas cartas se han mutado en:”
una especie de diario desordenado, sin un antes y un después demasiado precisos, escrito a partir de sensaciones de extrañeza, jugando con el contraste de emociones inesperadas, con la corriente alterna de los humores dispares que transforman insensiblemente a una misma persona”.

Sofía, a su vez, cambio también su estilo personal después de haber recibido la primera carta de Mariana, pues después de haber completado tres cuadernos con su diario personal y otro lo deja a medias, escribe una carta que nunca llegaría a enviar, porque en ella relata a su manera el amor sentido por Guillermo, un joven por el que se sintieron atraídas ambas mujeres en su juventud y que concluyó con el distanciamiento de ambas.

En definitiva, en las casi cuatrocientas páginas de esta novela se vuelve a encontrar el mundo peculiar de una escritora que quiere experimentar con la técnica del “yo” enfrentado al “otro” que, a su vez, es otro “yo” enfrentado con su imagen reflejada y contrapuesta que le ofrece el otro interlocutor. Los personajes creados por esta autora solamente pueden reencontrar su propia identidad cuando le es devuelta su imagen a través de otra mirada, azogue irreal pero eficaz, para ir delimitando las fronteras de la propia identidad en contraposición con la de la amiga-interlocutora.

Interesante novela en la que predomina, sobre todo, la indagación psicológica e introspectiva de Carmen Martin Gaite, que recrea el mundo íntimo de sus dos protagonistas como catarsis necesaria para poder entender la propia realidad, misteriosa y excluyente de cada ser humano enfrentado a la incógnita de otro que viene a ser, en definitiva, el mismo misterio que subyace en el propio interior, territorio siempre por descubrir aunque para ello haga falta la doble visión de dos seres dialogando.



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Carmen Martin Gaite (Fragmentos)

El cuento de nunca acabar (Barcelona, Editorial Anagrana, 1988 y Barcelona, Círculo de Lectores, 1994)






De la solapa del libro: "Este conjunto de reflexiones que se leen como si fueran cuentos —o, incluso, a la inversa— giran alrededor de la esencia y las motivaciones del decir y del contar. Nada tienen que ver con los fríos y académicos ensayos literarios sobre el tema, porque son ellos mismos literatura. Las reflexiones personales de Martín Gaite acerca de narrar —y de leer o escuchar lo narrado— se entrelazan inextricablemente con sus recuerdos, sus vivencias y sus lecturas. (...) Escrito casi como si se tratara de un relato oral, este libro propone un viaje a través de la ficción, una indagación de los resortes narrativos —de esa serie de juegos, fingimientos, mentiras e ilusiones— que se van entretejiendo hasta detener el tiempo —o, mejor, suspenderlo—. Aforismos, recuerdos, reflexiones y hasta comentarios sobre el proceso de creación del libro —que se alargó durante nueve años— van dando forma a esta curiosísima aventura del pensamiento."



"A través de los cuentos que le dedican a él, el niño recibe dos dones de diferente índole: uno, relacionado con el asunto del cuento mismo; otro, con la actitud y la identidad de la persona que se lo cuenta. Al niño le gusta oír cuentos; de un lado, porque le suministran material y argumento para sus fantasías solitarias mediante las cuales evadirse de ese mundo tedioso de los avisos y normas cotidianos, y de otro, porque significa una prueba de atención y de amor por parte del narrador físicamente presente, cuya voz oye y cuyos ojos le miran. Es decir, sabe que, a través del cuento, se está criando un vínculo de relación entre él y el narrador. El hecho, pues, de que el cuento le prenda más o menos, aparte de la curiosidad que puedan despertarle sus vicisitudes, depende en razón directa de la significación afectiva que para él tenga ese narrador concreto o del prestigio que le atribuya." (Del capítulo 4, "La Cenicienta")

"—¿Me lo estás contando con ganas? —inquiere recelosamente el niño cuando está escuchando un cuento que ha pedido él, en esos tramos en que el relato decae, acusando síntomas de distracción o apatía por parte de la persona que se lo cuenta. Teme, y con fundada razón, que ese narrador ocasional pueda tener prisa o estar reclamado por uno de los múltiples agobios que con tanta frecuencia tejen una invisible red sobre la fisonomía de los adultos y oscurecen su ceño. El niño tiene una predisposición intuitiva e inmediata para registrar semejantes distracciones y es incapaz de tolerarlas de buen grado, porque siente que afectan a la materia misma de lo que se está narrando." (Del capítulo 6, "Las veladas de la quinta")

"Si bien se mira, todo es narración. Desde la infancia nos vamos configurando al mismo tiempo como emisores y como receptores de historias, y ambas funciones son estrechamente interdependientes, hasta tal punto que nunca un buen narrador creo que deje de tener sus cimientos en un niño curioso, ávido de recoger y de interpretar las historias escuchadas y entrevistas, de completar lo que en ellas hubiera podido quedar confuso, abonándolo con la cosecha de su personal participación. El desarrollo de nuestras aptitudes narrativas depende así, en gran medida, de cómo hayan sabido espolearlas en esa edad primera los buenos narradores de nuestro próximo entorno, encargados de atizar y mantener encendida la llama de la santa curiosidad infantil, y a quienes, de una manera más o menos consciente, hemos envidiado y tomado por modelo". (Del capítulo 8, "El Gato con Botas")

"La lectura, al mismo tiempo que una fascinación, supone el enfrentamiento con un mundo del que se siente uno excluido y en el que de alguna manera, por algún portillo milagroso, desearía ardientemente penetrar. No sirven las indicaciones que dan los profesores, parecen estar equivocadas a propósito, desvían. —Tenéis que ir por aquí —dicen—. Y es mentira, por allí no se ve nada. El niño querría descubrir por su cuenta y riesgo los vericuetos que llevan de verdad a ese castillo de la letra impresa y encontrar él solo la llave de acceso a sus estancias." (Del capítulo 11, "La entrada en el castillo")






Fragmentos de interior de Carmen Martín Gaite:


A sus veinte años, Luisa deja el pueblo y, recomendada por Víctor, un amigo maduro, entra a servir en una casa de Madrid. Diego, su anfitrión, es un editor separado de la portuguesa y atormentada Agustina y emparejado ahora con Gloria, una aspirante a actriz mucho menor que él. En la casa vive también Isabel, la hija de Diego -una joven apasionada e inteligente- mientras que su hermano Jaime, un muchacho guapo y afeminado, aparece de tanto en tanto por allí. Al poco de llegar Luisa a la casa, ésta tiene ocasión de ver a Jaime borracho y en pleno arrebato. La intervención de la joven resulta crucial para apaciguarlo y propicia más tarde la huida de Salvador, un amigo de Isabel al que busca la policía. Todo ello dará una nueva dimensión al mundo de Luisa, que también guarda su propio secreto.




El cuarto de atrás, de Carmen Martín Gaite


Qué aglomeración de letreros, de fotografías, de cachivaches, de libros...!; libros que, para enredar más la cosa, guardan dentro fechas, papelitos, telegramas, dibujos, texto sobre texto: docenas de libros que podría abrir y volver a cerrar, y que luego quedarían descolocados, apilados uno sobre otro, proliferando como la mala yerba (p. 16).

Me acerco a la puerta, sin hacer ruido, y asomo un poquito la cabeza, amparándome en la cortina, como si observara, entre bastidores, el escenario donde me va a tocar actuar en seguida. Ya lo conozco, es el de antes, veo la mesa con el montón de folios debajo del sombrero –evidentemente el tramoyista ha añadido algunos más- y al fondo, a través del hueco del lateral derecha (suponiendo que el patio de butacas estuviera emplazado en la terraza), vislumbro las baldosas blancas y negras del pasillo que conduce al interior de la casa; el hueco está cubierto a medias por una cortina roja del mismo terciopelo que la que me esconde, pero ni se mueve ni se adivina detrás de ella bulto ninguno, no da la impresión de que por ese lateral vaya a aparecer ningún actor nuevo. El personaje vestido de negro ya está preparado, espera mi salida tranquilamente sentado en el sofá, todo hace sospechar que vamos a continuar la representación mano a mano (p. 175).


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