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lunes, 9 de diciembre de 2013

Introducción

          Después de un largo paréntesis de silencio por diversos motivos: viajes, publicaciones de  libros y demás circunstancias ajenas a mi voluntad, aunque no ajena a mi oficio de escribir, vuelvo a actualizar este blog y otros más, en la confianza de que los lectores disculparán esta interrupción  temporal e involuntaria de las actualizaciones.
           Continuamos con el ciclo de poetas que han recibido el Premio Cervantes, el galardón más prestigioso de las letras españolas.
             En esta ocasión le corresponde a la figura de la poetisa Dulce María Loynaz, Premio Cervantes en 1991.

María de las Mercedes Loynaz Muñoz (Dulce María Loynaz Muñoz)


        Nació en La Habana (Cuba), el 10 de diciembre de 1902, y está considerada como  una de
Dulce María Loynaz, poetisa,
 Premio Cervantes (1992)
las más importantes figuras poéticas cubana  de resonancia universal.
       Hija del poeta y General del Ejército, Ignacio Agramonte y Loynaz, descendiente de una rica familia de rancio abolengo, los Lóynaz del Castillo, entre sus antepasados cuenta con personajes como Ignacio Agramonte y Loynaz, la destacada poetisa Gertrudis Gómez de Avellaneda y Martín de la Ascensión, uno de los 26 mártires de Japón,  al que le dedicó un extenso poema en prosa.
     A partir de 1919 publica sus primeros poemas en varios periódicos de La Habana, el primero de ellos el diario La Razón, en el que, en 1920, publica  Invierno de almas y Vesperal.
    Realiza el doctorado en Derecho Civil en 1927 en la universidad de dicha ciudad y  empieza a ejercer la abogacía, profesión que ejerce hasta 1961,  aunque sin abandonar en ningún momento a la literatura.
    En 1928 inicia la escritura de su novela Jardín, obra que no finaliza hasta ocho años después. y que fue publicada en 1951 en España.
      Su casa de La Habana se convirtió, en la década de los 30, en un centro de reunión de escritores y artistas, entre los que destacan escritores como Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Alejo Carpentier o Gabriela Mistral, entre otros muchos, quienes asistían a las reuniones llamadas "juevinas", por ser celebradas  en dicho día de la semana.        
        Publica el poema Canto a la mujer estéril en la Revista Bimestre Cubana, en 1937, y al año siguiente su poemario  Versos, que había comenzado a escribir en 1920.
        Fue una incasable viajera por  casi todo el mundo y uno de sus viajes que la llevó a visitar Turquía, Túnez, Siria, Libia, Palestina y Egipto, le inspiró su obra Carta de amor al Rey Rey Tut-Ank-Amen, que es una carta poética de profundo significado romántico.
      Viaje por Sudamérica y Europa, participando en diversos congresos y también como corresponsal de algunos diarios cubanos como son El País y Excelsior,
        Su obra  empieza a ser conocida en España y en 1947  publica Juegos de agua,  y posteriormente Poemas sin nombre (1953), Últimos días de una casa y Un verano en Tenerife (ambas en 1958). Al mismo tiempo, también escribe una serie de artículos con los títulos de Crónicas de ayer Entre dos primaveras.
          Es elegida miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras de Cuba, en 1951, y ese mismo año es nombrada Hija Adoptiva por el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz (Canarias). En 1960 es elegida miembro de la Real Academia Española.
            Después de un largo período de retiro, publicó otras obras como son Poesías escogidas (1984),Bestiarium (1991) y  Fe de vida (1994).
            A lo largo de su carrera literaria recibió muchos e importantes premios. Le otorgaron el Premio Nacional de Literatura en 1986. Recibe el Premio Miguel de Cervantes en 1992. Le conceden la Orden Isabel La Católica y el Premio Federico García Lorca en 1993.      
         En su obra poética existen títulos como Versos, 1938; Juegos de agua, 1947; Obra lírica, (1965) y los  poemas en prosa Poemas sin nombre (1953) y crónicas de viajes como Un verano en Tenerife (1958). Poemas escogidos (1985), Bestiarium y La novia de Lázaro, ambos de 1991, Poemas náufragos (1992)
            Su obra se ha traducido al inglés, francés, italiano, noruego y serbio.
            A su obra se  le puede considerar como una muestra de la tradición de un modernismo tardío, en el que destacan el cuidado exquisito de la escritura y el léxico, además de apreciar en su obra en prosa un lirismo constante y la utilización  de  las impresiones que encuentra en su inmediato entorno como tema de sus creaciones, una vez que las dota de un profundo lirismo.
            Su figura es una muestra imprescindible de la poesía intimista femenina de América del Sur.
            Falleció el 27 de abril de 1997 en La Habana.

Obra de Dulce María Loynaz

dulce María Loynaz, poetisa

Poesía                                                                                                   
  • Versos (1950)
  • Juegos de agua (1951)
  • Poemas sin nombre (1953)
  • Últimos días de una casa (1958)
  • Poemas escogidos (1985)
  • Poemas náufragos (1991)
  • Bestiarium (1991)
  • Finas redes (1993)
  • La novia de Lázaro (1993)
  • Poesía completa (1993)
  • Melancolía de otoño (1997)
  • La voz del silencio (2000)
  • El áspero sendero (2001)
            Otros géneros
  • Jardín (1951) -novela-
  • Un verano en Tenerife (1958) -libro de viajes-
  • Yo fui (feliz) en Cuba (1993) -crónicas-
  • Canto a la mujer. Tomo I y II (1993) -ensayo-
  • Confesiones de Dulce María Loynaz (1993) -entrevistas-
  • Fe de vida (1994) -ensayo-
  • Cartas a Julio Orlando (1994) -epistolario-
  • Un encuentro con Dulce María Loynaz (1994) -entrevistas-
  • Alas en la sombra (1995) -texto autobiográfico-
  • Cartas que no se extraviaron (1997) -epistolario-
  • Cartas de Egipto (2000) -epistolario-
  • La palabra en el aire (2000) -ensayo-
Premios y distinciones

§  Orden González Lanuza, otorgada por el Colegio Nacional de Abogados, 1944
§  Cruz de Alfonso X El Sabio, entregada en España, 1947
§  Orden Nacional de Mérito Carlos Manuel de Céspedes, 1947 
§  Miembro de Honor del Instituto de Cultura Hispánica, 1950
§  Miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras, 1951
§  Hija Adoptiva del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, 1951
§  Orden Mariana Grajales, 1952
§  Académica Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, en Málaga, 1955
§  Recibe el Diploma de Académico de Número por la Academia Nacional de Artes y Letras, para ocupar un lugar de honor en la sección de Literatura, 1955
§  Orden Pro Ecclesia-et-Pontifice, otorgada por el Papa Pío XII a Dulce María y su esposo Pablo Ávarez de Cañas por sus contribuciones con las Escuelas Pías de San Juan Bosco, 1955
§  Orden León XIII entregada al matrimonio por sus valiosos aportes a la Iglesia, 1955
§  Miembro de Número de la Academia Cubana de la Lengua, 1959
§  Miembro Correspondiente de la Real Academia de la Lengua Española, 1968
§  Distinción por la Cultura Nacional, 1981
§  Medalla Alejo Carpentier, 1982
§  Premio Nacional de Literatura de Cuba (Ministerio de Cultura de Cuba), 1987
§  Orden Félix Varela de Primer Grado, 1988
§  Miembro Emérito de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), 1988
§  Escudo Pinareño, en la ciudad de Pinar el Río, 1990
§  Orden Jovellanos de la Federación de Asociaciones del Centro Asturiano de La Habana, 1990
§  Miembro de Honor de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba, 1991
§  Doctor Honoris Causa en Letras por la Universidad de La Habana, 1991
§  Premio de Literatura en Lengua Castellana "Miguel de Cervantes" (Ministerio de Cultura de España), 1992
§  La Giraldilla de la Habana por el 473 aniversario de la fundación de la ciudad, 1992
§  Premio de la Crítica (Cuba), 1992
§  Orden Isabel La Católica, 1993
§  Premio Federico García Lorca, 1993
§  Orden Gabriela Mistral de la Embajada de Chile, 1996
§  Profesora de Mérito del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río, 1996
§  Medalla XV Aniversario de su fundación de la Unión Árabe de Cuba, 1996
§  Hija Ilustre de la ciudad de Camagüey, 1996

Bibliografía sobre Dulce María Loynaz

Aldaya, Alicia G.R. Tres poetas hispanoamericanos: Dulce María Loynaz, Jaime
Torres Bodet, José Martí... Madrid: Playor, 1978
Barquet, Jesús J. Escrituras poéticas de una nación: Dulce María Loynaz, Juana
Rosa Pita y Carlota Caulfield. La Habana: Unión, 2000 Instituto Cervantes. Departamento de Bibliotecas y Documentación. Página 7
Bernal Castellanos, Rafael A. Fe de poesía. Guantánamo: Editorial El Mar y la
Montaña, 2005
Brito de Donoso, Tílda. Poetisas de América...: Santiago de Chile: Nascimento
1929
Bueno, Salvador. Ensayos sobre literatura cubana. Boulder: Society of Spanish
and Spanish-American Studies, 2003
Caballero, Rufo. Hongo fino: la modernidad en Jardín de Dulce María Loynaz,
imantación y delirio. Santiago de Cuba: Editorial Oriente, 2005
Cabrera Vivanco, Ana. La voz del silencio. La Orotava (Tenerife): Ayuntamiento de
la villa de La Orotava, 2002
Cabrera Vivanco, Ana. La voz del silencio. La Habana: Editorial de Ciencias
Sociales, 2000
Capote Cruz, Zaida. Contra el silencio: otra lectura de la obra de Dulce María
Loynaz. La Habana: Letras Cubanas, 2005
Confesiones de Dulce María Loynaz / Aldo Martínez Malo [entrevistador]. Pinar
del Río: Ediciones Hermanos Loynaz, 1993
Cuba, una literatura sin fronteras = Cuba, a literature beyond boundaries /
Susanna Regazzoni, ed. Frankfurt am Main: Vervuert; Madrid: Iberoamericana,
2001
Cuerpo(s) de mujer: representación simbólica y crítica cultural / Zulma Palermo,
coordinadora. Córdoba: Ferreyra Editor; [Salta, Argentina]: Universidad Nacional
de Salta, 2006
Díaz Monterrey, Madelyn. Estudio de condecoraciones recibidas por Dulce María
Loynaz. Pinar del Río: Ediciones Loynaz, 2005
Dulce María Loynaz, La Habana, 1902-1997: Cuba y Canarias en el centenario del
natalicio. Santa Cruz de Tenerife: CajaCanarias, 2001
Dulce María Loynaz: cien años después. Madrid: Editorial Hispano Cubana, 2004
Dulce María Loynaz: valoración múltiple / [recopilado] por Pedro Simón. La
Habana: Centro de Investigaciones Literarias, cop. 1991
Dulce María Loynaz: premio Cervantes, 1992. Madrid: Ministerio de Educación y

Cultura, 1993

miércoles, 29 de mayo de 2013

                                                                                                                                
Rosa Regás, escritora
Rosa Regás




Rosa Regàs Pagés, nombre completo de esta escritora, nacida en Barcelona, en 1933. 

La Guerra Civil fue el telón de fondo en el que se desenvolvió su infancia, durante la cual fue enviada a Francia y, después, ingresó en un internado. Su familia, como otras muchas de esa época, quedó disgregada tras la guerra. 

En la ciudad condal cursó estudios de Filosofía en la Universidad de Barcelona, y allí conoció a los poetas de la llamada generación del 50: Barral, Gil de Biedma y Ferrater. Contrajo matrimonio a los diecisiete años, del que nacieron cinco hijos.

Trabajó como editora en Seix Barral, desde 1964 a 1970 y, posteriormente, fundó su propia editorial, La Gaya Ciencia, las revistas Arquitecturas Bis y Cuadernos de la Gaya Ciencia. En dicha editorial de su creación trabajó hasta 1983, pasando ese mismo año a trabajar como editora y traductora en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), residiendo, por dicho motivo, en Ginebra, Nueva York, Washington y París.

De vuelta a España se instaló en Madrid y dirigió, entre 1994 y 1998, el Ateneo Americano de la Casa de América.

Hasta 1989, cuando sus hijos fueron mayores, no publicó su primer libro con el que inició su carrera literaria y que era una colección de relatos titulada Ginebra (1989) que trataba sobre la ciudad homónima, al que siguió la novela Memoria de Almator (1991), y otros títulos como Azul (ganadora del Premio Nadal en 1994) que le dió el espaldarazo literario, Viaje a la luz de Cham (1995), Luna, lunera (1999, Premio Ciudad de Barcelona de Narrativa), el ensayo Sangre de mi sangre (1998) y la novela La canción de Dorotea (ganadora del Premio Planeta en 2001). Sus obras más recientes son Per un món millor (2002), que es una colección de artículos escritos para sus intervenciones en un programa radiofónico, y la novela Diario de una abuela de verano (2004). Ese mismo año fue nombrada directora de la Biblioteca Nacional, cargo que ocupó hasta 2007.

Entre otras muchas distinciones, en 2005 recibió la Orden de Chevalier de la Legión de Honor de la República Francesa y, también, en el mismo año, la Generalitat de Catalunya le concedió la Cruz de San Jordi.

Escritora irreverente, polémica (recibió muchas críticas cuando fue directora de la Biblioteca Nacional de España pòr su labor), contradictoria y siempre a contracorriente, se define a sí misma como: "Sé defender una forma de vivir, de pensar y de ser pero no creo en los valores universales y eternos, ni en la moral natural, ni le veo el sentido a perder la vida por Dios, la patria o el deber u otras formas más modernas de dominar las conciencias. Pertenezco a la reserva de quienes sólo izarían banderas si estuvieran prohibidas, y sin embargo tengo la lágrima fácil y cualquier gesta intrascendente, cualquier estúpida heroicidad me hace llorar. Me merecen respeto muy pocas personas, admiración bastantes y ternura la mayoría. Desprecio a los traidorzuelos, a los vanidosos, a los fatuos, a los dogmáticos".

Ha sido galardonada con el Premio Biblioteca Breve 2013, por su novela Música de cámara, galardón que se une a otros muchos que ya posee. 





                                                                                                    
Bibliografía de Rosa Regás


Ginebra (1987)
Memoria de Almator (1991)
Azul (1994)
Canciones de amor y de batalla (1995)
Viaje a la luz del Cham (1995)
Pobre corazón (1996)
Desde el mar (1997)
Más canciones (1998)
Sangre de mi sangre: la aventura de los hijos (1998)
Sombras, nada más (1998)
Luna lunera (1999)
Hi havia una vegada (2001)
La canción de Dorotea (2001)
Per un món millor (2002)
Diario de una abuela de verano. El paso del tiempo (2004)
El valor de la protesta. El compromiso con la vida (2004)
Volcanes dormidos. Un viaje por Centroamérica (2005)
Memòries de la Costa Brava (2006)
Viento armado

PREMIOS
Premio Nadal (1994)
Premio Ciudad de Barcelona de Narrativa (1999)
Premio Planeta (2001)
Premio Biblioteca Breve (2013)


Diálogos del agua
Rosa Regás

Rosa Regás


Las guerras no sólo se declaran y se mantienen con toda su virulencia para apoderarse de los bienes que
posee un país, destruir su cultura e imponer la propia del invasor sino también para controlar el agua que baja de los montes y en muchos casos desviar su curso en beneficio propio. Porque el agua es la vida de un pueblo y sobre el agua se asienta el progreso y la riqueza porque en torno a ella crece y se desarrolla la cultura, la higiene, la salud.

De ahí que en un verdadero diálogo sobre el agua lo que más llama la atención, lo que exige una reflexión más profunda es comprobar como cualquier derecho fundamental, los de igualdad, justicia y libertad, encuentran muchas más dificultades de las habituales para aplicarse y hacerse cumplir. E incluso más aún a la hora de exigirlos aquellos que los reclaman, derrotados como están por la escasez de esta agua potable que sume sus vidas en un derrotero de angustia, enfermedad y muerte.

Tal vez la incipiente toma de conciencia de la sociedad a un nivel casi doméstico, en ciertos casos también al de los gobiernos, pueda cooperar con los esfuerzos que se hacen desde una solidaridad más organizada para proveer de agua a los pueblos que carecen de ella. Tomar conciencia del valor de agua que tanto desperdiciamos, tomar conciencia de la injusticia que supone poseer y tirar lo que los demás ni siquiera alcanzan a vislumbrar, tomar conciencia de que el caudal de agua que poseemos es finito y que cuanto más desperdiciamos más pobres de ella dejamos a los que la necesitan, es un ejercicio indispensable para iniciar una vida más solidaria en la que nuestro comportamiento alcance a ayudar a los desheredados de la tierra.

Porque sólo del conocimiento puede partir una actividad fecunda, no de la imposición ni de la autoridad por eficaz que sea. Y el conocimiento sólo nace del debate y del diálogo.

El diálogo del agua, pues, en palabras o en imágenes es un paso necesario hacia una solidaridad que se sustenta en la justicia, y que se dirige hacia un mundo en el que todos los seres humanos con los mismos derechos y la misma dignidad, gocen de los beneficios del agua potable, es decir, de la vida misma.

República

Rosa Regàs

14/04/2005

(Texto para la celebración en el Ateneo de Madrid del aniversario de la II República Española).

Soy hija de padres republicanos, un título que he mantenido con orgullo durante toda la vida, consciente de que su actitud frente a derrota y la dictadura, pero también a la esperada democracia fue para mí el fundamento de mis propias ideas republicanas.

Frente a la versión franquista de una República portadora del caos, de la indignidad y del asesinato, mi padre defendió siempre que, por el contrario, la Segunda República, aun habiendo tenido que luchar contra el capital y la Iglesia, había sido el primer y tal vez el único intento hasta entonces de procurar al pueblo español la dignidad, la libertad y los derechos fundamentales, y sacarlo de la sumisión y el oscurantismo en los que había vivido durante toda su Historia.

Por esto, cuando los aliados en la Segunda Guerra Mundial reconocieron el régimen de los sediciosos, sintió una profunda decepción, y a partir de aquel momento centró su esperanza en la muerte del dictador.

Pero cuando el dictador murió y comprobó con estupor que el camino elegido hacia la democracia dejaba en vía muerta el iniciado por la República Española, se encerró para siempre en sí mismo y en el silencio, y al cabo de cinco años murió.

Que mis palabras, como lo son cada 14 de abril, cada vez que me doy cuenta que en muchos campos todavía no hemos alcanzado la eficacia y la responsabilidad políticas de aquellos cinco años, incluso cada vez que en una manifestación veo ondear una bandera republicana, sean esta noche un homenaje a todos los hombres y mujeres que como él, mantuvieron, o todavía mantienen, viva la esperanza de recuperar la República, a todos los que para conseguirlo dedicaron la vida entera a la lucha y al sacrificio, y a los que murieron sin comprender de qué había servido tanta lealtad política, tanta fidelidad a la legalidad democrática, tanta honestidad y tanto dolor.

martes, 29 de enero de 2013

Carmen Conde, escritora, poetisa y Académica de la R.A.E


Introducción
Carmen Conde, escritora, dramaturga y poetisa.
Rescatamos del olvido en el que está sumida hoy en día la figura de esta escritora y poeta, dramaturga y Académica, Carmen Conde, injustamente olvidada y no conocida por las jóvenes generaciones, a pesar de ser una figura esencial en la literatura española del siglo XX, -demasiado joven para ser incluida en la Generación del 27 y siendo la mayor de la generación del 36-, a la que se le considera la iniciadora en el dífícil camino de la poesía de las mujeres españolas del siglo XX; y que nos dejó un legado literario de gran riqueza y valor que merece la atención, el conocimiento y el interés por parte de los lectores.

por Ana Alejandre

Carmen Conde Abellán, nació en Cartagena (Murcia), el 15 de agosto de 1907.

Con seis años, se trasladó junto a su familia a Melilla, donde residió hasta 1920. Su estancia en la capital melillense le inspira la obra Empezando la vida. A partir de 1923, año en el que aprobó las oposiciones para Auxiliar de la Sala de Delineación de la Sociedad Española de Construcción Naval, comienza a trabajar en dicho puesto, y al año siguiente empieza a colaborar con la prensa local. Más tarde, comienza los estudios de Magisterio, cuando contaba 19 años, en la Escuela Normal de Maestras de Murcia.

Conoce al poeta Antonio Oliver Belmás, en 1927, y a partir de entonces comienza a publicar sus primeros poemas: en la revista Ley, Entregas de capricho (1927), y en 1928 en la revista Obra en marcha publica Diario poético, que son las minoritarias revistas de Juan Ramón Jiménez. Publica su cuarta obra, Brocal, en 1929, y finaliza sus estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Albacete el año 1930. Contrae matrimonio con Antonio Oliver el 5 de diciembre de 1931 y ambos crearon la primera Universidad Popular de Cartagena. Dos años más tarde, en 1933, el matrimonio funda la revista Presencia,dependiente de la Universidad Popular de Cartagena. Comienza su labor como maestra en la Escuela Nacional de Párvulos de El Retén, además de promotora cultural y poeta.

Publica su nueva obra Júbilos, prologada por Gabriela Mistral y con ilustraciones de Norah Borges. Además, ocupa el puesto de Inspectora-Celadora de Estudios del Orfanato de El Pardo, hasta su dimisión en 1935. A partir de ese año, junto a su marido colabora con la prensa nacional, como el diario El Sol y con otras publicaciones seriadas de Hispanoamérica.

Cuando estalla la Guerra Civil, Oliver y Carmen Conde colabora con el ejército republicano y su marido se pone al frente de la emisora Radio Frente Popular nº 2, además de que por ese mismo motivo bélico, renunciaran a aceptar la invitación de Gabriela Mistral que, por entonces, era Cónsul de Chile en Lisboa. Después, viajaron a Francia y Bélgica para estudiar el funcionamiento de las diversas instituciones de cultura popular en dichos países, a través de una pensión a tal fin concedida a Carmen Conde.

Conoce a Amanda Junquera, esposa del catedrático de Historia Española, Cayetano Alcázar Molina, también en 1936, con la que mantuvo una relación amorosa homosexual, según afirman algunos estudiosos de la figura de Carmen Conde, entre los que destaca José Luís Ferris en la biografía de la escritora que lleva por título Carmen Conde, vida, pasión y verso de una escritora olvidada. En dicha obra, este investigador afirma que la vida y obra de la poeta se ven profundamente influidas y marcadas por la batalla interior que tuvo que librar hasta su muerte, durante casi cincuenta años, entre la realidad y el deseo, su vida oficial y su vida íntima.

Sigue estudios en la Facultad de Letras de Valencia y aprueba oposiciones a Bibliotecas, pero nunca llego a ejercer como bibliotecaria.

Al finalizar la Guerra Civil, se produce un distanciamiento físico del matrimonio, ya que Oliver vive refugiado en casa de su hermana en Murcia; pero Carmen se instala en El Escorial, en casa de unos amigos, los Alcázar y se valen de su amigo José Ballester Nicolás, director de La Verdad y funcionario de Correos para comunicarse el matrimonio entre sí.

A partir de 1940, se inicia una etapa muy productiva literariamente hablando para el matrimonio Oliver-Conde. Carmen utiliza varios pseudónimos para seguir publicando como Magdalena Noguera, Florentina del Mar y otros. Además, imparte cursos para extranjeros, pronuncian conferencias y otras actividades relacionadas con el mundo cultural. Desde 1944 a 1951, colabora Carmen en Radio Nacional de España. El matrimonio se reúne, por fin, en 1945, y se instalan provisionalmente en una pensión, hasta que al final se instalan en el domicilio familiar en la calle Ferraz de Madrid. Carmen Conde se hace cargo de la asesoría literaria de la Editorial Alhambra, colabora en la Sección Bibliográfica del CSIC y en la Sección de Publicaciones de la Universidad Central de Madrid. Fue en esta década cuando publica algunas de sus obras poéticas más importantes en el conjunto de su obra como son Ansia de la gracia, Mujer sin edén y otras.

El matrimonio Oliver-Conde se encarga de realizar la cesión al Ministerio de Educación Nacional del archivo de Rubén Darío, en 1956, que se encontraba en poder de la última compañera de éste, Francisca Sánchez.

Cuando fallece su marido, el 28 de julio 1968, Carmen promueve la publicación de las obras completas del fallecido, tres años después.

Es elegida académica de número de la Real Academia de la Lengua, en 1978, ocupando el sillón “k”, y la toma de posesión fue el 28 de enero de 1979 con el discurso de ingreso que llevaba el título Poesía ante el tiempo y la inmortalidad. Carmen Conde fue la primera mujer elegida Académica en tan docta institución.

La salud de Carmen empieza a debilitarse y en 1982 comienzan a vislumbrarse los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, aunque no dejó su actividad literaria y cultural. Recibe el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Canciones de nana y desvelo, en 1987, que se une a otros muchos e importantes premios.

En septiembre de 1992, redacta su testamento, dejando al ayuntamiento de Cartagena, su ciudad natal, la totalidad de su obra literaria y la de su marido.

Desde 1992 a 1996, año de su fallecimiento, residió en una residencia en Majadahonda (Madrid), donde murió el 8 de enero de 1996.