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martes, 29 de enero de 2013

Carmen Conde, escritora, poetisa y Académica de la R.A.E


Introducción
Carmen Conde, escritora, dramaturga y poetisa.
Rescatamos del olvido en el que está sumida hoy en día la figura de esta escritora y poeta, dramaturga y Académica, Carmen Conde, injustamente olvidada y no conocida por las jóvenes generaciones, a pesar de ser una figura esencial en la literatura española del siglo XX, -demasiado joven para ser incluida en la Generación del 27 y siendo la mayor de la generación del 36-, a la que se le considera la iniciadora en el dífícil camino de la poesía de las mujeres españolas del siglo XX; y que nos dejó un legado literario de gran riqueza y valor que merece la atención, el conocimiento y el interés por parte de los lectores.

por Ana Alejandre

Carmen Conde Abellán, nació en Cartagena (Murcia), el 15 de agosto de 1907.

Con seis años, se trasladó junto a su familia a Melilla, donde residió hasta 1920. Su estancia en la capital melillense le inspira la obra Empezando la vida. A partir de 1923, año en el que aprobó las oposiciones para Auxiliar de la Sala de Delineación de la Sociedad Española de Construcción Naval, comienza a trabajar en dicho puesto, y al año siguiente empieza a colaborar con la prensa local. Más tarde, comienza los estudios de Magisterio, cuando contaba 19 años, en la Escuela Normal de Maestras de Murcia.

Conoce al poeta Antonio Oliver Belmás, en 1927, y a partir de entonces comienza a publicar sus primeros poemas: en la revista Ley, Entregas de capricho (1927), y en 1928 en la revista Obra en marcha publica Diario poético, que son las minoritarias revistas de Juan Ramón Jiménez. Publica su cuarta obra, Brocal, en 1929, y finaliza sus estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Albacete el año 1930. Contrae matrimonio con Antonio Oliver el 5 de diciembre de 1931 y ambos crearon la primera Universidad Popular de Cartagena. Dos años más tarde, en 1933, el matrimonio funda la revista Presencia,dependiente de la Universidad Popular de Cartagena. Comienza su labor como maestra en la Escuela Nacional de Párvulos de El Retén, además de promotora cultural y poeta.

Publica su nueva obra Júbilos, prologada por Gabriela Mistral y con ilustraciones de Norah Borges. Además, ocupa el puesto de Inspectora-Celadora de Estudios del Orfanato de El Pardo, hasta su dimisión en 1935. A partir de ese año, junto a su marido colabora con la prensa nacional, como el diario El Sol y con otras publicaciones seriadas de Hispanoamérica.

Cuando estalla la Guerra Civil, Oliver y Carmen Conde colabora con el ejército republicano y su marido se pone al frente de la emisora Radio Frente Popular nº 2, además de que por ese mismo motivo bélico, renunciaran a aceptar la invitación de Gabriela Mistral que, por entonces, era Cónsul de Chile en Lisboa. Después, viajaron a Francia y Bélgica para estudiar el funcionamiento de las diversas instituciones de cultura popular en dichos países, a través de una pensión a tal fin concedida a Carmen Conde.

Conoce a Amanda Junquera, esposa del catedrático de Historia Española, Cayetano Alcázar Molina, también en 1936, con la que mantuvo una relación amorosa homosexual, según afirman algunos estudiosos de la figura de Carmen Conde, entre los que destaca José Luís Ferris en la biografía de la escritora que lleva por título Carmen Conde, vida, pasión y verso de una escritora olvidada. En dicha obra, este investigador afirma que la vida y obra de la poeta se ven profundamente influidas y marcadas por la batalla interior que tuvo que librar hasta su muerte, durante casi cincuenta años, entre la realidad y el deseo, su vida oficial y su vida íntima.

Sigue estudios en la Facultad de Letras de Valencia y aprueba oposiciones a Bibliotecas, pero nunca llego a ejercer como bibliotecaria.

Al finalizar la Guerra Civil, se produce un distanciamiento físico del matrimonio, ya que Oliver vive refugiado en casa de su hermana en Murcia; pero Carmen se instala en El Escorial, en casa de unos amigos, los Alcázar y se valen de su amigo José Ballester Nicolás, director de La Verdad y funcionario de Correos para comunicarse el matrimonio entre sí.

A partir de 1940, se inicia una etapa muy productiva literariamente hablando para el matrimonio Oliver-Conde. Carmen utiliza varios pseudónimos para seguir publicando como Magdalena Noguera, Florentina del Mar y otros. Además, imparte cursos para extranjeros, pronuncian conferencias y otras actividades relacionadas con el mundo cultural. Desde 1944 a 1951, colabora Carmen en Radio Nacional de España. El matrimonio se reúne, por fin, en 1945, y se instalan provisionalmente en una pensión, hasta que al final se instalan en el domicilio familiar en la calle Ferraz de Madrid. Carmen Conde se hace cargo de la asesoría literaria de la Editorial Alhambra, colabora en la Sección Bibliográfica del CSIC y en la Sección de Publicaciones de la Universidad Central de Madrid. Fue en esta década cuando publica algunas de sus obras poéticas más importantes en el conjunto de su obra como son Ansia de la gracia, Mujer sin edén y otras.

El matrimonio Oliver-Conde se encarga de realizar la cesión al Ministerio de Educación Nacional del archivo de Rubén Darío, en 1956, que se encontraba en poder de la última compañera de éste, Francisca Sánchez.

Cuando fallece su marido, el 28 de julio 1968, Carmen promueve la publicación de las obras completas del fallecido, tres años después.

Es elegida académica de número de la Real Academia de la Lengua, en 1978, ocupando el sillón “k”, y la toma de posesión fue el 28 de enero de 1979 con el discurso de ingreso que llevaba el título Poesía ante el tiempo y la inmortalidad. Carmen Conde fue la primera mujer elegida Académica en tan docta institución.

La salud de Carmen empieza a debilitarse y en 1982 comienzan a vislumbrarse los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, aunque no dejó su actividad literaria y cultural. Recibe el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Canciones de nana y desvelo, en 1987, que se une a otros muchos e importantes premios.

En septiembre de 1992, redacta su testamento, dejando al ayuntamiento de Cartagena, su ciudad natal, la totalidad de su obra literaria y la de su marido.

Desde 1992 a 1996, año de su fallecimiento, residió en una residencia en Majadahonda (Madrid), donde murió el 8 de enero de 1996.