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domingo, 23 de agosto de 2015

En recuerdo de nuestra historia

JOSEFINA ALDECOA  (El País 31/10/2002)                               

Josefina Aldecoa
Le conocí cuando éramos jóvenes. En los años 50 la generación a la que pertenecemos soportaba lo peor de la dictadura franquista. Sin embargo, él siempre fue una persona que luchó por defender sus ideas. En esa época nos veíamos con mucha frecuencia; era íntimo amigo de Ignacio, mi marido, e incluso intentó rodar una novela suya, Parte de una historia, en la isla Graciosa, pero tuvo que dejarlo por falta de presupuesto. Éramos vecinos, vivíamos en la calle Cea Bermúdez, y sus hijos fueron de los primeros alumnos en acudir al Colegio Estilo, que yo fundé en 1959. Creo que entonces iniciamos esa amistad de jóvenes que siempre permanece, aunque cada vez nos viéramos menos porque cada uno vive encerrado en su rincón. La última vez que coincidimos fue hace unos meses, en el entierro de Carlos Berlanga, y todo fue tan conmovedor que me cuesta hablar de ello.
Bardem y Berlanga, que entonces eran amigos inseparables, rodaron las películas más importantes del cine español de los años cincuenta. Su cine ha marcado una época. En esas décadas, Bardem era el gran triunfador del cine español en Europa y era tan respetado por su trabajo como querido por su carácter. Era brillante, enérgico y vital. La militancia política, a la que nunca renunció, influyó también en su trabajo cinematográfico, pero fue una de las pocas personas que luchaba contra una realidad social terrible y nunca, ni en los peores momentos, ocultó sus ideas. Con el paso del tiempo el cine ha ido cambiando y su estrella nunca brilló igual, pero sólo puedo hablar de él como de un verdadero amigo, uno de tantos que van desapareciendo. Cuando se llega a mi edad es muy triste enterarse de la muerte de un ser querido. Los que éramos jóvenes en los cincuenta somos una generación muy machacada, nos tocó vivir un momento histórico muy duro, pero se luchaba. Recordar ahora el pasado sólo añade nuevas tristezas. Lamento no poder estar en Madrid para estar con María, su mujer, y sus hijos en este momento.


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